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La mente adolescente, según cometa (II)

Continuando a nuestro anterior artículo vamos a referirnos aquí a otros factores que nos pueden ayudar a entender la mente adolescente.

En el marco del desarrollo fisiológico y funcional del cerebro es necesario entender que este se produce de manera estructuralmente escalonada. Es decir, empiezan desarrollándose unas partes y a estas se van sumando otras. Resultando que durante la adolescencia se está terminando de formar la parte más reciente del cerebro humano, la que le caracteriza como tal, lo que se denomina el neocórtex, la parte más externa, anatómicamente hablando.

la mente adolescenteAdemás, es la encargada de regular los sentimientos y las emociones, así como de adaptarlos a cada contexto social en particular y generar una conducta.

Por lo tanto, teniendo en cuenta que este importante centro de control no está aun plenamente desarrollado durante la adolescencia, es fácil deducir que los adolescentes, en muchos momentos, carecen de capacidad ejecutiva para la regulación de sus conductas.

Pues bien, a lo anteriormente señalado hay que sumarle otro factor de capital importancia para entender el comportamiento de los adolescentes; el particular funcionamiento de su sistema de recompensa cerebral.

El sistema de recompensa, básicamente, informa a la mente de que algo le gusta, que está bien y que es oportuno repetirlo. Produciéndose esta sensación de recompensa a través de la segregación de un neurotransmisor químico denominado dopamina (implicado en todas las conductas aditivas).

la mente adolescente

Dándose la circunstancia de que el nivel normal de este neurotransmisor en una mente adolescente es el mismo, o incluso algo menor, que un cerebro adulto, pero, ante situaciones estimulantes, novedosas, emocionantes, etc. los niveles de dopamina aumentan en una cantidad mucho mayor que en un adulto.

Esto genera picos de excitación muy altos, que, cuando cesa el estímulo, decrecen bruscamente, generando en el adolescente una sensación de “vacío” y una necesidad imperiosa de repetir y/o aumentar el estímulo que generó la descarga, o de buscar nuevos estímulos que proporcionen aún más excitación.

Por lo tanto, sumando lo expuesto en la parte (I) de esta serie de artículos a lo explicado aquí sobre el particular funcionamiento del sistema de recompensa adolescente y sobre el insuficiente desarrollo del sistema de control del cerebro (el córtex prefrontal) llegamos a una explicación del porqué de la particular conducta adolescente, plagada de emociones desbordadas, de cambios bruscos de ánimo, de rebeldía social, de comportamientos de riesgo exagerados, de adicciones, etc.

También es una época de una gran creatividad (manejan mucha información sin ataduras o prejuicios) de una gran ilusión por el cambio a mejor, de una gran capacidad de experimentación y transgresión de la que todos podemos y debemos aprender.

En relación a lo cual damos las siguientes pautas para la gestión de una mejor relación:

la mente adolescente

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